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Introducción - Dónde me encuentro hoy: Hoy tengo 48 años, y tengo el privilegio de trabajar como Coordinador del DEMADE, desde hace 8 años. No sé cómo lo hago, pero con la ayuda de Dios y de mi familia, hasta hoy compagino este ministerio con otros, tales como la responsabilidad del programa evangélico dominical en la TV autonómica del País Vasco, el liderazgo de los departamentos de matrimonios y misiones en mi iglesia local de Vitoria, y la colaboración en la dirección de la iglesia local, y en el ministerio de la predicación.
A todo ello se suma mi trabajo secular, como traumatólogo en un hospital público, y sobre todo, la responsabilidad sobre mi familia, mi esposa y mis tres hijas. Entonces, ¿Qué pasa conmigo…? ¿Soy superman?, o es que tengo un cuerpo inquieto y necesito activismo…? No, nada de eso.
- Dios nos llama desde nuestra juventud: Nada de Superman, nada de eso.
Rebobinemos: Todo esto comenzó cuando yo era bastante más joven, más joven en edad, y más joven en la fe.
Es por eso que hoy quiero hablar a los jóvenes. Lo que tú llegarás a ser y a hacer mañana, se está gestando hoy, y dependerá mucho de las decisiones que tomes hoy, en tus días “jóvenes”. Te hablo por experiencia, acordándome del joven que fui, de los retos que Dios fue presentando a lo largo de mi vida, y de las decisiones que fui tomando.
La clave estaba sencillamente en decir siempre “SÍ” a los retos de Dios, no mirando mis posibilidades, sino las suyas, no quejándome de mi debilidad, inexperiencia o insuficiencia, sino creyendo en su proyecto, sus posibilidades, y su poder, y mostrándome dispuesto a aprender, crecer, y ser entrenado y capacitado.
- Dios nos sorprende: Ninguno de los ministerios que a día de hoy estoy desempeñando fue buscado deliberadamente por mí. Fue Dios quien me fue sorprendiendo, quien me buscó para proponerme que “trabajara” en diversas áreas tocantes a la extensión de su Reino. (Recordemos que no hay otra tarea más noble ni más importante para todo creyente, que la extensión del reino de Dios).
- La Clave es decir “SÍ”: Pero insisto, la clave estuvo en responder siempre “SÍ” a Dios. Podría haber dicho “NO” muchas veces, tengo libertad para ello… quizá viviría más tranquilo, con más tiempo libre para descansar, leer, cultivar aficiones o gastar dinero… Pero no quise dejar que el mundo me entretenga con sus miles de cosas interesantes, cuando hay tareas tan apremiantes por realizar en el reino de Dios.
- Jóvenes con una visión “firme”: Pero lo que hoy quiero hacerte ver es que esa visión, esa pasión, anidaba en mí desde joven, incluso desde antes de mi conversión en el año 1980, cuando cursaba mi 5º año de carrera universitaria. Ahora bien, la clave no es solamente tener una visión, sentir una pasión, sino cultivar, alimentar, ejercitar esa visión y esa pasión. Visión y pasión que tienen y sienten hoy en día cientos de jóvenes… pero que lamentablemente también se apaga con demasiada facilidad…
No se trata de un sentimiento emocional que entra de pronto en ebullición momentánea para enfriarse al día siguiente dejando que todo siga igual que antes…
- No importa el precio: Hablo de una visión firme, una pasión lo suficientemente arraigada como para ser capaz de esforzarse, sacrificarse, y pagar un precio, (a veces un alto precio)… Pero como suelo decir… ¿Qué me importa el precio?.. Solo tengo una vida en la tierra, esta… no sé cuanto va a durar… ¿Qué haré con ella?... ¿Discutiré con Dios ante los retos que me presenta?... ¿Trataré de regatear el precio con Dios?... Mejor, diré “SÍ” aunque desconozca el precio y las implicaciones de decir “SÍ”. Asumo el riesgo, el bendito riesgo de servir al Rey, en la más noble de las tareas.
- Vale la pena: Y vale la pena, os lo aseguro. No me arrepiento de ninguno de los “Sí” que he dicho a Dios. Su gracia ha estado conmigo para empujarme a decir “Sí”, pues si de mí hubiera dependido… quizá habría optado por caminos más cómodos… Decir SÍ vale la pena. Pero recuerda que decir “SÍ”,, es algo que afecta a todo, decir sí para dedicar tu tiempo, tu dinero, tus habilidades, sacrificar tus preferencias, doblegarte, ceder… pero también crecer, aprender, respirar el gozo y la paz de Dios, y caminar con la certidumbre de que te mueves en la voluntad de Dios para tu vida.
- El camino se va dibujando poco a poco: Dejemos que Dios nos muestre el panorama de las necesidades en su reino, y que nos hable acerca de dónde y cómo encajamos cada uno en todo esto… y luego, simplemente, digamos “SÍ”, y avancemos. Puede ser que a principio no vemos a penas el camino… nos falta perspectiva… Pero eso no es ningún problema, dejemos a Dios hacer, Él tiene la perspectiva que nosotros seríamos incapaces de concebir. El camino se irá aclarando a medida que avanzamos. A nosotros nos toca decir sí, y movernos. Esa es la clave del “llamado".
- El Llamado: “Llamado”, tiene que ver con una visión, con una pasión, y con una disposición por nuestra parte. Cuando miramos sencillamente a nuestro país o a cualquier otro país, tomamos fácilmente conciencia de las grandes necesidades que el reino de Dios tiene aún por cubrir en todos ellos. A veces necesidades de índole puramente espiritual, otras veces, humanitaria, social, etc… pero siempre vemos necesidades y posibilidades de hacer algo más, de extender más y mejor el reino de Dios.
- La Necesidad: La necesidad es la que nos avisa, y enciende en nosotros una llama de inquietud y de pasión por ser parte de la solución de Dios en esa necesidad concreta. Muchas veces es ahí donde comienza el llamado. Pero primero hay que abrir los ojos, levantar la vista, mirar más allá de nosotros, y no solamente mirar, observar y observar con la sensibilidad del corazón de Dios. Él es nuestro padre y como hijos podemos participar de su corazón, y aprender a mirar al mundo necesitado como Él lo mira.
- Da el paso: Recuerda joven, mientras tú vives entreteniendo tu vida y dando vueltas sin ir a ninguna parte, ahí fuera, hay un mundo lleno de necesidades, y tú podrías ser un agente de cambio, de crecimiento, y de siembra en el reino de Dios.
Pero para ello, tendrás primero que: - Misiones, ¿Dónde encaja en todo esto?: Bien pues cuando un joven ha llegado a este punto que venimos planteando, es entonces donde aparece “Misiones” como un instrumento, y un canal que ofrecemos para materializar ese llamado de Dios, esa visión, esa pasión.
Tú no puedes hacer las cosas sólo, sin experiencia, sin ayuda, sin alguien que te oriente, te dirija y te corrija. Misiones quiere encender visión, alimentar visión, capacitar a quienes se muestran dispuestos, enviarlos, liderarlos y sostenerlos.
- Para todo eso está el DEMADE: La necesidad nos ha llamado, ha levantado en nosotros una visión, ha suscitado una pasión y un compromiso, y nos ha movido a actuar.
Porque Dios nos hizo “tropezar” con la necesidad del mundo, el demade se ha movido:
- Porque hay un mundo que tiene problemas, el DEMADE está enviando ayuda humanitaria y financiera a cristianos, como tú y yo, hermanos nuestros, que han sufrido los efectos del huracán Mitch en Honduras, otros huracanes en Cuba, los terremotos en El Salvador, Java, Perú, o el terrible tsunami en Indonesia.
- Porque hay un mundo que tiene serias necesidades, el DEMADE, está ayudando desde hace años a muchos pastores y sus familias en Cuba, enviando algo tan simple como bicicletas para que ellos puedan visitar y atender sus iglesias, ó libros, de donde ellos puedan extraer ideas útiles para la enseñanza de los nuevos pastores jóvenes. Para ti conseguir un libro, ó disponer de tu bicicleta, no supone ningún esfuerzo demasiado grande, pero allá, cosas sencillas como estas, resultan fundamentales.
- Porque hay un mundo donde la juventud se destruye, donde niños y jóvenes no tienen otra cultura ni otro hogar que la dureza de la calle, y el calor apestoso de las alcantarillas de Bucarest, capital de Rumanía, el DEMADE está presente allá. Chicos y chicas que hace unos años vivían enganchados a la inhalación del pegamento con sus efectos destructivos para el cerebro, y ahora están en la heroína... Pero en medio de ese mundillo desolador, el DEMADE tiene a una valiente, esforzándose en llevar el evangelio a estas vidas destrozadas por el diablo. Es Marga, nuestra misionera en Rumania.
- Porque hay millones de árabes de Marruecos, Argelia y Túnez, que viven víctimas del sistema islámico en el que les toco nacer, y desconocen por completo el amor y la gracia salvadora de Jesús, por ello el DEMADE participa desde hace muchos años en proyectos de distribución del nuevo testamento y de la película Jesús, en lengua árabe.
- Porque hay un mundo lleno de problemas y miseria, que sufren aún la dictadura y el control policial, y la falta de libertades, un mundo en todo el norte de África donde convertirse un musulmán a Cristo, puede significarle la cárcel, y hasta la muerte, por ello el DEMADE, tiene a AGAR, otra misionera, como instrumento de Dios para llevar luz y salvación a estas gentes en el Norte de África.
- Porque el DEMADE fue capaz de creer, que animando a los jóvenes de nuestras iglesias en España a venir en sus vacaciones como equipos evangelísticos, eso podrían significar que nuevas iglesias se levantaran en España, fue como nacieron las Iglesias de Huelva, Zamora, Huesca, Cuenca, Oviedo y Pamplona.
- Porque nuestro mundo sufre y necesita nuestra ayuda, estamos apadrinando niños en Rumania, la India y Honduras, hemos mejorado la calidad de vida de muchos niños que malvivían en orfanatos Rumanos, hemos podido ayudar en Croacia, Albania, Guinea Ecuatorial, Ecuador, Perú, Mostar, Honduras, Cuba, El Salvador, etc.
- Porque el DEMADE entendió la urgente necesidad de dar salida al llamado misionero de muchos jóvenes, capacitándoles para un futuro misionero en sus vidas, fue así que decidimos crear la “Escuela de Misiones”, o que decidimos costear a muchos de estos jóvenes, períodos de entrenamiento misionero como cooperantes por períodos mínimos de 2 meses apoyando a nuestros misioneros.
Todo esto es algo de lo que el DEMADE ha hecho y está haciendo, con la ayuda, la colaboración humana, económica e intercesora de las iglesias de as Asambleas de Dios de España, con todos vosotros.
Sí amigos, como os he contado, la humanidad tiene problemas. Sufre y malvive. Sangra y muere a causa de sus problemas y de las injusticias sociales. Y desde nuestro país, la juventud y el mundo secular detecta esos problemas y se mueve para intervenir en ellos. Sí la gente no creyente, también es sensible, y sabe ayudar ante estos problemas. Los Españoles han demostrado ser un pueblo muy solidario ante las desigualdades y las desgracias que sufren en otros países. Un importante porcentaje de la población española está involucrada en alguna ONG u organización similar. Una gran mayoría son gente joven. La juventud de nuestro país es una juventud sensible. Podrá ser una juventud demasiado “cómoda” en algunos aspectos, pero es una juventud con sensibilidad ante las realidades del mundo que les rodea. Ellos ven también los problemas del mundo. Ellos ven la miseria económica y social. Y al mismo tiempo ven su condición: occidentales bien dotados de todo lo necesario y de todo lo innecesario, llenos de comodidades y también e caprichos. Ante esa doble visión que contrasta, y que sin duda les hace sentir mal, optan por hacer algo. No quieren un mundo así. No les parece justo. “¡Es que no es Justo…!”, gritan enojados… y se enrolan en alguna de las ONGs que mejor les encaje. Pero estamos hablando de jóvenes que casi siempre “no son espirituales”, es decir, tienen un gran desconocimiento de las cosas espirituales. Sí jóvenes con hermosos valores humanos y personales, paro jóvenes que no han “nacido de nuevo”, ni saben lo que significa tener un encuentro personal con Jesús en sus vidas. No saben lo que es disfrutar de una hermosa relación diaria con Jesús. Por ello, aunque son buenos jóvenes, no son espirituales, y por tanto no pueden comprender las realidades espirituales, ni los problemas espirituales del mundo que sufre. Cuando contemplan su mundo materialista y acomodado, ó cuando contemplan ese llamado “tercer mundo” sufriente y empobrecido, ellos no alcanzan a ver la dimensión espiritual del problema. Quieren ayudar en aquella desigualdad que ven, les duele ver que mientras ellos viven sin grandes preocupaciones, otras gentes no tienen agua, ni luz, ni alimentos, ni educación... otros pueblos viven huyendo de acá para allá... algunos malviven en campos de refugiados durante años… otros sufren y mueren por enfermedades que en nuestro país se controlan con una simple vacuna... ...se quedan sin casa y sin tierra por un terremoto, ó un terrible huracán se lleva a sus seres queridos... Pero lamentablemente no pueden ver más allá de esta realidad, porque no conocen a Jesús. No saben que el verdadero problema de la humanidad no es tener más ó menos pan, que la cuestión no radica en pertenecer a un país próspero o a un país tercermundista, que el el verdadero problema de la humanidad no es que la población tenga una expectativa de edad de 75 años como la población Española, ó de 44 como en Guinea Ecuatorial. Esos no son los problemas más vitales de la humanidad. Sin embargo, todos los jóvenes y todos los voluntarios de estas ONGs no lo saben, porque no identifican los verdaderos problemas espirituales, ni tampoco pueden, porque no conocen a Jesús, no conocen el plan de Jesús para la humanidad. - 1ª Cor 2: 14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas".
- Efesios 4: 17: “...los gentiles, andan en la vanidad de su mente, y tienen el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón…”.
Y es aquí donde entramos en juego tú y yo: nosotros, los Hijos de Dios, aquellos a quienes nos ha alcanzado el regalo inmerecido de la salvación, la gracia de Dios por medio de Cristo a favor nuestro… Y todo esto, recuerda, no porque seamos mejores que ellos... Fue un asunto de la misericordia de Dios a favor de cada uno de nosotros, por puro amor... No lo podemos comprender, pero nos salvó, nos alumbró con su luz, y nos trasladó a una nueva esfera de lo espiritual. Ahora comprendemos quien es Él, comprendemos sus planes de amor para la humanidad, podemos comprender muchas realidades espirituales que antes nos estaban veladas, podemos comprender que hay un mundo espiritual de maldad decidido a tirar por tierra el plan hermoso de amor que Dios tiene para la humanidad.
Podemos comprender cuál es el verdadero problema y necesidad de la humanidad. Ahora, entendemos que el más grande problema de los hombres, el asunto más vital que tienen que resolver en esta vida, es decidir dónde pasarán su eternidad. El asunto más vital para todas las gentes no será si vivieron en la tierra como acomodados occidentales, ó como víctimas de la miseria, no si tuvieron buena salud, ó si fueron víctimas de enfermedades tropicales...
Su problema no será una expectativa de vida más larga ó más corta, sino si pudieron aprovechar esta vida para encontrarse con Aquel que les ha prometido vida eterna, después, cuando salgamos de este paréntesis que es nuestra vida terrenal.
Para ellos y para nosotros, para el tercer mundo o para el primer mundo, cuando termine nuestra peregrinación por esta tierra donde la desigualdad y la injusticia dejan sus terribles marcas a diestra y siniestra, lo único importante habrá sido, si encontraron en su camino alguien como tú o como yo, quienes con amor genuino, preocupados por la condición perdida del hombre, les hablamos de Jesús, si alguien les presentó el camino de la salvación y el perdón, si alguien les llevó a los pies de Cristo. Si hubo valientes que llegaron a comprender la dimensión espiritual de los problemas de nuestro mundo, y se adelantaron para luchar a favor de quienes caminan ciegos y perdidos.
Esta es nuestra parte. Como cristianos que vemos los problemas del mundo y queremos ayudar a paliarlos. No tenemos la infraestructura, ni el personal, ni los recursos económicos que pueden tener “Médicos sin Fronteras”, ni tenemos el alcance y prestigio internacional de UNICEF ó de Cruz Roja... pero tenemos algo que ellos no tienen, conocemos el verdadero problema de las gentes a quienes ellos están ayudando, y aportamos algo que ellos no tienen.
Porque sabemos que de nada servirá mejorar la economía de una familia etíope durante dos años de hambruna, si después se morirán sin Cristo... Sabemos que de poco servirá vacunar a una población entera contra la malaria, si luego van a seguir esclavos bajo la influencia satánica de los hechiceros y brujos de su barrio...
Sabemos (porque Dios lo ha dicho), que de muy poco servirá mejorar la expectativa de edad de un pueblo, si tan sólo sirve para alargar un poco más su estancia en la tierra, y que se vaya luego tan perdido como antes al infierno, con la sola diferencia de que estuvo un poco más de tiempo, o un poco mejor alimentado en esta tierra de injusticia...
Tú y yo, conocemos el problema del hombre. Tú y yo sabemos que estaremos en la tierra tan sólo un tiempo. No sabemos si será mucho ó poco, pero sí sabemos algo: Se acaba.
Un día se acaba nuestro tiempo aquí, y entonces lo que importará es una cosa solamente: ¿Qué hicimos durante ese tiempo? ¿Cómo aprovechamos la luz y la comprensión espiritual que Dios se dignó concedernos? ¿Con qué nos presentaremos ante Dios?, ¿Qué diremos?, ¿Qué hicimos para extender la luz que nos dio?
Tú y yo conocemos lo que la humanidad necesita. Sabemos que antes ó después nos vamos de aquí, y además, sabemos también que de aquí no podremos llevarnos nada. De todas nuestras ilusiones y conquistas legítimas (pero terrenales), no podremos llevarnos absolutamente NADA.
Pero sí que habremos podido bendecir en nuestro camino, a muchas, muchísimas personas, haciendo que puedan convertir a Cristo, y que ellos, ellos sí que puedan llevarse algo de esta vida. Habremos sido, podemos ser, las piezas claves para cambiar el rumbo de sus existencias, y si conseguimos que se entreguen a Jesús, habremos construido algo que trasciende a la eternidad.
Mi coche, mi piso, mis amigos, mi trabajo... todo se quedará aquí un día, pero las almas que yo haya ganado para Cristo, no se quedarán aquí, habré “construido para la eternidad”. (“haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Mateo 6: 20)
Habremos invertido en las cosas que tienen sentido, que tienen proyección eterna, y en ese momento sublime, cuando al final de esta vida seamos recibidos por el Padre, ante la imponente presencia de Dios, al tiempo que sentiremos ese su abrazo amoroso e indescriptible, podremos escuchar bien cerca de nuestros oídos: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor”
Podemos y debemos cambiar el mundo. Podemos y debemos cambiar el destino de las personas, sigan siendo ricas ó pobres.
Y nuestra estrategia, será la misma que utilizó nuestro maestro Jesús: una estrategia doble:
Aunque el llamado fundamental del misionero tiene que ver con “lo divino” (la predicación del perdón y el anuncio de la salvación de Dios), el ejemplo de Jesús y del nuevo testamento nos hablan también de “lo humano”, que El evangelio tiene indudablemente una vertiente humana y social (La provisión humanitaria para la necesidad)
A diferencia de las diferentes ONGs, con sus nobles ideales, las “Misiones Cristianas” entendemos que La provisión humanitaria no es el objetivo en sí mismo, pero sí supone una herramienta ideal para mostrar, mediante el ejemplo práctico, el amor de los Cristianos, que es el amor de Dios por el necesitado.
Encontramos base bíblica para ello en pasajes como estos:
- Hech. 4: 32-35 “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”.
- Hech. 11: 28-30 “Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo".
- Aunque Jesús vino fundamentalmente a predicar las buenas nuevas de salvación, lo cierto es que:
- Cuando hizo falta algo para comer Cristo proporcionó panes y peces
- Cuando hizo falta pagar los tributos Cristo proporcionó una moneda en la boca de un pez
- Cuando hizo falta vino en las bodas Cristo proporcionó vino
- Cuando encontró enfermedad Cristo proporcionó Sanidad
- Cuando encontró muerte Cristo proporcionó Resurrección
La experiencia histórica de la Iglesia, y también la actual, demuestra que las iglesias que se ocupan de la necesidad humanitaria como vehículo de ayuda y de presentación del evangelio, son las que más han crecido, y están creciendo.
Así, aunque lo prioritario es el evangelio de salvación, no seremos insensibles ante la necesidad humanitaria y social. No seremos tan místicos y “espirituales” que olvidaremos la necesidad humana de alimento, vestido, cobijo y salud.
Alcanzaremos al mundo necesitado con nuestras dos manos llenas:
- En una, el evangelio de salvación, y
- En la otra, provisión para la necesidad.
Tú y yo pintamos algo en todo esto. Tú y yo podemos ser muy útiles, mucho más de lo que crees. Algunos serán más eficientes colaborando en la vertiente social y humanitaria, otros lo serán más en cuanto a la presentación del evangelio, pero todos, trabajando comprometidos bajo esa estrategia del Señor de alcanzar a toda criatura. Él ha declarado que no quiere que ninguno se pierda.
2 Pedro 3: 9 “El Señor… …es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
Tú y yo tenemos entonces mucho por hacer
SEAMOS PRÁCTICOS: LAS COSAS QUE TU SÍ PUEDES HACER:
Pregunta a Dios, medita… Puedes escribir aquí las formas en que entiendes que tú podrías ser útil a los propósitos del Reino de Dios:
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3- ………………………………………………………….
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A continuación, algunas sugerencias de mi parte:
- Podemos crear en nosotros un corazón misionero. Entender que es parte del plan de Dios, que como creyentes, tengamos una clara visión misionera
- Informarse y mantenerse informado. Encontrar vías
- Orar y promover oración en base a los informes
- Promover acciones concretas de ayuda económica:
- Para misioneros
- Para poblaciones desfavorecidas
- Para materiales y herramientas evangelísticas en el campo Misionero
- Involucrar a los no creyentes, y provocar cierto “impacto social”, haciéndoles conocedores de la obra cristiana hacia los necesitados.
- Participar en actuaciones concretas en el área de misiones: Proyectos misioneros, actividades de voluntariado...
- Revolucionar mi iglesia para hacer de ella una iglesia pentecostal y misionera, (que son las iglesias que realmente crecen)
- Crear un comité de misiones en mi iglesia, ó involucrarme en él si es que lo hay.
Actividades e ideas Misioneras para desarrollar en la Iglesia:- Cultos especiales de Misiones
- Invitación a ministerios misioneros
- Jornadas, conferencias y convenciones misioneras
- Promoción de ofrendas especiales para “Misiones”
- Creación de un comité local de Misiones (esto, con mucho mayor detalle, está desarrollado en otro apartado que puede ser consultado)
- Diferentes estrategias de obtención de recursos financieros para apoyar misioneros o proyectos
- Promoción de compromisos personales, o como iglesia, para apoyo regular a los misioneros
- Involucrarse en viajes y proyectos misioneros del DEMADE, o de otras agencias
- Preocuparse por obtener y transmitir a la iglesia información misionera actualizada, relevante, y hacerlo con suficiente frecuencia como para que el “calor misionero” de la iglesia un se enfríe.
- Participar como iglesia en las jornadas Misioneras Nacionales del DEMADE, o en otros encuentros misioneros.
- Mantener comunicación periódica con algún misionero, sea por e-mail o telefónicamente.
- Asumir como iglesia el “apadrinamiento” de un proyecto misionero concreto
- Participar en el apadrinamiento de niños dentro de los programas del DEMADE
- Incluirse y participar en la “Red Nacional de comités Misioneros Locales” de la FADE
- Muchas tras ideas que habrás podido captar a lo largo de todo este documento y en nuestra página web.
- Viajes y Proyectos durante el año (especialmente en el verano)
- Información periódica (Boletines e-mail, página Web, publicaciones propias,)
- Información/Documentación gráfica (DVDs, CDs, Posters, calendarios, etc)
- Encuentros misioneros (Jornadas Misioneras Nacionales)
- Visitas misioneras a las iglesias.
- Red Nacional de Comités Locales
- Escuela de Misiones
La posibilidad de que yo pueda dedicar mi vida al campo misionero, está ahí.
Dios puede llamarme, Dios puede tocarme... y si lo hace, yo tendré que decidir.
Sin duda que lo mejor, siempre que Dios me habla claramente, es decirle “sí”.
Porque también Jesús dijo “sí” a la cruz.
Por el “sí” de Jesús, yo he podido ser salvo.
Por mi “sí” a Dios, muchos más pueden ser salvos también.
Si digo “sí” al Señor, no será un “sí” infantil, no será un “sí” emocional, ni sentimental...
Ylo demostraré, porque al decir “sí” al Señor, me estoy abriendo a posibles planes de futuro de Dios para mí
Pero no me mantendré de brazos cruzados hasta que ese futuro llegue, sino que ya mismo, comenzaré a alimentar la visión que Dios me ha dado. Oraré por misiones, ofrendaré para misiones, promoveré misiones, respiraré misiones... y mi vida será cambiada, porque Dios abrió mis ojos a la realidad de un mundo necesitado, y por el cual yo “Sí” puedo hacer algo.
Algo que Dios estima mucho. Quizá Él me use en mi ciudad, pero quizá me saque de aquí a otro lugar de España, ó quizá sus planes me lleven a otros países donde también la necesidad es grande.
Mi visión misionera me hará tocar tierra también, y contemplar la realidad de mi entorno actual, igualmente necesitado, de modo que mi iglesia, y mi ciudad, serán para mí un campo de entrenamiento.
Entiendo que nadie puede ir al campo misionero a formarse allá...
Si hacer misiones es servir lejos, será necesario que primeramente yo haya aprendido a servir cerca.
Si hacer misiones es trabajar lejos, habré tenido que trabajar en mi iglesia y mi ciudad.
Si el misionero ha encontrar tropiezos y dificultades, adversidades y conflictos, como también satisfacciones y bendiciones, frutos e ilusiones en su servicio misionero, primeramente habrá de experimentar estas mismas cosas, en la escala local. Esa será su escuela de formación.
Habilidades personales, cualificación profesional, estudios universitarios, formación bíblica y teológica, estudios de seminario, entrenamiento pastoral... todas estas son piezas diferentes que construyen un misionero bien equipado, pero, por delante de todas estas piezas, lo que se requiere es un claro llamado de Dios, y una clara respuesta por nuestra parte.
No se trata de decisiones a la ligera...
Se trata de un mundo que se pierde,
Se trata de que tú y yo estaremos en la tierra poco tiempo, y en ese tiempo sabemos qué es lo que el mundo necesita, y podemos ofrecérselo.
Se trata de que compareceremos ante Dios, y habremos de dar cuentas de qué hicimos con nuestras vidas, y cómo invertimos nuestros talentos.
Nuestra parte es entender el reto de Dios para el joven de hoy, y tomar una decisión.
Y no puedo mirar a otra parte como si la cosa no fuera conmigo.
Tengo que decidirme.
No te estoy diciendo que hoy tú te consagres ya como un misionero/a para el Señor,
Pero sí que comprendas el plan de Dios, el estado de nuestro mundo y tu parte en él,
Y que pongas tu vida a la disposición de Dios para que Él actúe por medio de ti, conforme a sus mejores planes...
Y si en esos planes está el que seas un misionero, una misionera... no te preocupes, Él hará el resto.
Se trata de su obra, no la nuestra, se trata de sus planes, no los nuestros, Él es el primer interesado en que la cosa funcione, así que... descansa... sólo conságrate de corazón, y luego aviva y fortalece tu visión, aliméntala... Dios se encarga del resto, la parte difícil Él sabe hacerla a la perfección.
¿Qué?, ¿Decides consagrar tu vida para servirle como Él te guié?
Dedicar nuestra vida a colaborar (en muy diversas maneras posibles) con las misiones, es un reto posible hoy. No es algo retrogrado ni pasado de moda. Es una alternativa factible, que puede llenar tu vida, más que cualquiera otra de las alternativas seculares (perfectamente lícitas) que el mundo ofrece.
Si vamos a hablar de satisfacción personal, de sentirse realizado, y sobre todo , de agradar a Dios, encontraremos que dedicar nuestra vida y nuestra profesión, a la obra misionera, es una de las mejores alternativas.
Siempre hay necesidad de ayudar a otros pueblos y países, y hoy más que nunca.
Siempre hay necesidad de llevar salvación, y es además un mandato del Señor Jesús.
En todo ello, podemos servir desde nuestra iglesia, desde nuestras finanzas, aportando nuestras capacidades y habilidades, nuestros conocimientos y preparación (sea esta académica, laboral, universitaria, o teológica…)
Podemos crecer en visión misionera, y contagiarla a nuestras iglesias incluso a nuestros pastores
Podemos apoyar desde aquí la obra misionera, y podemos también, estar abiertos a ser un día instrumentos enviados por Dios al campo misionero, allá donde los más valientes se atreven a entregarlo TODO.
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