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Como Departamento Misionero, nuestro papel es: - Fomentar el llamado misionero,
- Capacitar a aquellos candidatos que, manifestando ese llamado, cumplen los requisitos necesarios.
- Enviarlos, y
- Sostenerlos tanto financieramente como en intercesión, y apoyo logístico.
Cuando pensamos en nuestros misioneros, hemos de ser conscientes de que hablamos de personas que han decidido pagar un especial precio para obedecer a Dios y servirle allá donde Él los ha llamado.
Ese precio incluye, el hecho de renunciar a las ventajas de vivir en nuestro país, estar con nuestra familia, movernos en un contexto sociocultural seguro y conocido, disfrutar de una atención sanitaria de primera línea, y compartir nuestra fe cristiana en el seno de nuestra iglesia local.
Todas esas renuncias a cambio de entrar en un contexto cultural “extraño” que requerirá un amplio periodo de adaptación transcultural, para tener que reaprenderlo casi todo, y sentirse muchas veces como un pobre tonto, experimentar a menudo soledad, y verse alejado de nuestros seres queridos.
Además, muchas veces nuestra fe y nuestras intenciones evangelizadoras tendrán que ser ocultadas por razones de seguridad.
Todo esto es la cara difícil de la vida del misionero. Por el contra, hay todo un cúmulo de satisfacciones, alegrías, y nuevas relaciones humanas que edifican y fortalecen la vida y el ministerio del misionero, y sobre todo, el gozo de ver avanzar la obra de Dios, sabiendo que obedeciéndole, y moviéndonos en su voluntad, podemos experimentar ministerios muy fructíferos, que bendicen y levantan a muchas personas en el lugar de “misión” donde Dios nos ha colocado.
¿Qué podemos hacer nosotros por nuestros misioneros?
Desde nuestra posición, y desde nuestras Iglesias locales, nuestra parte incluye aspectos tales como: - Apoyarles fielmente en oración.
- Mantener con ellos contacto telefónico o por escrito.
- Enviarles cartas de ánimo, felicitaciones de cumpleaños, CDs con su música preferida, noticias de España y de nuestras iglesias, obsequios y regalos de cosas que en el campo misionero difícilmente pueden conseguir.
- Visitarles en el campo misionero.
- Apoyarles en su ministerio como cooperantes en períodos de voluntariado.
- Comprometernos en un apoyo financiero regular.
- Promover fórmulas y desarrollar ideas para la obtención de fondos económicos para el misionero.
- Y muchas otras formas de apoyo que se os pueda ocurrir a vosotros.
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