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Secretaria Apadrinamientos |
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Desde 1998 comencé a colaborar en las tareas de gestión administrativa de los programas de apadrinamientos del Demade. Por entonces, comenzamos con unos 20 niños desde Eibar (Guipúzcoa). En el 2007, superamos ya los 400.
Comenzamos enviando una cantidad pequeña de dinero. Hoy, después de 10 años, hemos multiplicado las cantidades económicas que con las que iniciamos por entonces los apadrinamientos.
Siempre es un privilegio y bendición servir a Dios. Reconozco también que implica trabajo y dedicación, pero en general me siento muy realizada y contenta de poder trabajar en este programa.
Es una enorme alegría saber que entre todos, estamos contribuyendo a hacer un poco más digna la vida de esos niños. Sin embargo, quisiera resaltar la mayor aportación que hacemos a estos pequeños: lo más grande que les podemos dar, es hacerles saber y sentir que hay alguien en el mundo que les quiere y que se preocupa por ellos, además de Jesús. Dios nos ayude a entender cómo para ellos, el sentirse queridos, les ayuda a crecer emocionalmente con algunas heridas menos, y más sanos. Estos niños tristemente carecen de padres, ó sus padres les han abandonado, ó bien tienen problemas para sacarlos adelante. Nosotros, que hemos tenido la gran suerte de no sufrir estos males, tenemos la oportunidad y el privilegio de ayudarles.
Mucho me tendría que alargar para decir las bendiciones que ha supuesto trabajar con los apadrinamientos. Sólo mencionar el privilegio de trabajar con Jose Antonio. Su respaldo espiritual es de gran ayuda en mi vida. Por otra parte, el haber viajado a Honduras y conocer de primera mano los programas y a hermanos de allí, que son una inspiración y ejemplo para mi vida, ha sido algo muy positivo.
Solamente me queda dar las gracias a Dios y al Demade por la oportunidad de dejarme servir a Dios de esta manera y animaros a continuar con este precioso proyecto. Dios os bendiga.
Con cariño,
Lourdes
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