
Coordinador Nacional Apadrinamientos
Atendiendo a la petición del DEMADE, os contaré lo que representa el programa de apadrinamientos para mí, de forma personal, al margen de las estadísticas, gráficos, y la gestión, a veces un tanto frías.

En noviembre 2003, hará ya tres años que Dios dispuso para mí y mi familia bendecirnos con este hermoso proyecto. Os contaré como sucedió: Todo comenzó en las primeras Jornadas Misioneras del DEMADE. Allí conocí los programas de Apadrinamientos que ya estaban funcionando desde hacía años. Mi pastor, J. Mª Romo, me animó para que en nuestra Iglesia pudiéramos comenzar apadrinando niños, promoviéndolo desde nuestro Comité local de misiones en Zaragoza. Así comencé a encargarme de los apadrinamientos en mi iglesia, y en solo 3 meses, ya teníamos 15 niños apadrinados. Mi propia familia, a través del programa M. Miseriordia, apadrinamos a una niña: Baisake Mandol.
Enseguida el Señor nos dio sensibilidad para poder entender que nos había dado la responsabilidad y el cuidado de una vida, aunque fuese en la distancia.
La relación con nuestra ahijada, ya no solo se basaba en nuestra fidelidad económica mensual, sino que Dios nos llevó a ser fieles en oración por su vida y la de su familia.
Esto hizo que nuestro vínculo con esa niña fuese cada vez más fuerte, hasta tal punto que mis hijos hoy reconocen que tienen una hermana en la India. Le escriben, y cuando llegan sus cartas, no pierden detalle de lo que nos cuenta. Qué hermoso es ir viendo cómo crece, y compartir el amor que Dios derrama sobre nosotros cada día, a pesar de las distancias.
Paralelamente a lo que en mi familia ocurría, en la iglesia fue creciendo la demanda de niños para apadrinar, y yo me encargaba de coordinar todos los apadrinamientos de mi iglesia. La entonces directora de los apadrinamientos Maria José Mateos, entendió por aquel entonces, que era el momento de pasar el testigo, y que alguien la relevara de su responsabilidad a nivel nacional. Yo fui la persona propuesta por el DEMADE, y decidí aceptar.
Hoy ya, con algo de más de madurez y experiencia a mis espaldas, sigo apostando por lo que Dios apuesta: los programas de apadrinamiento del DEMADE, un hermoso proyecto para cuidar de los niños menos afortunados de este mundo, intentando hacer justicia con los más necesitados, para que puedan tener las cosas más imprescindibles, las que nosotros tenemos: un plato de comida, techo donde cobijarse, ropa con que vestirse, educación, cuidados médicos, y una experiencia con Dios. Qué privilegio poner a funcionar la fe que actúa por al amor, negarnos a nosotros mismos, y adquirir así una conciencia que nos enseña a ayudar a nuestros semejantes.
No permita Dios, que aparte mis ojos de Jesús, y me conforme con dar a estos niños un amor deficiente, frío y distante. Que Dios me permita sentir como Él siente, y que pueda dar a estos pequeños lo que Él me da a mí y a mi familia.
Si deseas contactar con el Programa de Apadrinamientos
• Dirección de Apadrinamientos, 2jacristobales@gmail.com
Secretaria de Apadrinamientos
Desde 1998 comencé a colaborar en las tareas de gestión administrativa de los programas de apadrinamientos del Demade. Por entonces, comenzamos con unos 20 niños desde Eibar (Guipúzcoa).
En el 2007, superamos ya los 400.

Lourdes, presentando datos de Apadrinamientos
Comenzamos enviando una cantidad pequeña de dinero. Hoy, después de 10 años, hemos multiplicado las cantidades económicas que con las que iniciamos por entonces los apadrinamientos.
Siempre es un privilegio y bendición servir a Dios.
Reconozco también que implica trabajo y dedicación, pero en general me siento muy realizada y contenta de poder trabajar en este programa.
Es una enorme alegría saber que entre todos, estamos contribuyendo a hacer un poco más digna la vida de esos niños. Sin embargo, quisiera resaltar la mayor aportación que hacemos a estos pequeños: lo más grande que les podemos dar, es hacerles saber y sentir que hay alguien en el mundo que les quiere y que se preocupa por ellos, además de Jesús. Dios nos ayude a entender cómo para ellos, el sentirse queridos, les ayuda a crecer emocionalmente con algunas heridas menos, y más sanos. Estos niños tristemente carecen de padres, ó sus padres les han abandonado, ó bien tienen problemas para sacarlos adelante. Nosotros, que hemos tenido la gran suerte de no sufrir estos males, tenemos la oportunidad y el privilegio de ayudarles.
Mucho me tendría que alargar para decir las bendiciones que ha supuesto trabajar con los apadrinamientos. Sólo mencionar el privilegio de trabajar con José Antonio. Su respaldo espiritual es de gran ayuda en mi vida. Por otra parte, el haber viajado a Honduras y conocer de primera mano los programas y a hermanos de allí, que son una inspiración y ejemplo para mi vida, ha sido algo muy positivo.
Solamente me queda dar las gracias a Dios y al Demade por la oportunidad de dejarme servir a Dios de esta manera y animaros a continuar con este precioso proyecto. Dios os bendiga.
Con cariño, Lourdes
Quieres apadrinar un niñ@ Visita este vídeo
