historiademade
Primavera de 1991: Un grandullón americano de 2 m. de altura, convence a 3 médicos ingenuos, para enrolarse en un viaje de iniciación misionera. Los tres galenos (un traumatólogo, un oftalmólogo, y un médico deportivo-laboral), salvo contadas ocasiones, apenas tienen experiencia en salir al extranjero. Sin comerlo ni beberlo, de pronto se encuentran inmersos en una campaña sanitaria, atendiendo centenares de pacientes en Malabo, capital insular de Guinea Ecuatorial... ¿Cómo fue esto?.... Ni lo saben... ni nunca lo sabrán. Mientras ellos se preocupaban de curar a niños y adultos atestados de paludismo y otras parasitosis, aquel grandullón, un misionero de California casado con una vizcaína, ponía orden en las improvisadas consultas del salón de una muy humilde iglesia evangélica. Y toda esta labor, era compartida con otra parte del equipo, un grupo de Estadounidenses expertos en estas campañas, de quienes pudimos aprender infinidad de cosas.
Lo más hermoso de todo esto, sin duda, era el hecho de poder presentar personalmente el evangelio a cada uno de los pacientes, orar por ellos, bendecirles... y comprobar meses después cómo se añadían las almas a la iglesia local.
Así fue el imprevisto comienzo del Departamento de Misiones de las Asambleas de Dios de España. No hubo nada de premeditado. Ninguno sabíamos bien por qué habíamos ido allá, qué estábamos haciendo, ni en qué depararía todo esto.
Scott Smith fue aquel artífice iniciador de nuestro Departamento Misionero. Seguro que ni él mismo sabía bien lo que estaba haciendo. El ha sido desde siempre, un hombre guiado por Dios para abrir nuevos frentes de trabajo en el reino de Dios, “enredar” a otros para que aprendan a liderarlos, y retirarse luego sigilosa y sabiamente. Lo hizo en el Dpto. de Misiones, lo hizo con el Dpto. de Jóvenes, lo hizo con la Asociación de Hijos de Ministros, y lo hará con... (¡Tened los ojos bien abiertos...!)
En aquel primer viaje, nos acompañaba entre otros Margarita Cabot, una farmacéutica mallorquina, que fue de gran ayuda en el proyecto sanitario. Entonces ella no sabía hasta qué punto la experiencia de este viaje le iba a marcar. Al año siguiente volvió de nuevo con nosotros a Guinea, y al siguiente año, hicimos lo propio en Rumania. Un año después, era enviada al campo misionero en Rumania.
Aquel primer viaje de 1991 nos despertó, nos animó. Acabábamos de descubrir las posibilidades misioneras de nuestras Asambleas de Dios de España.
En 1992, decidimos repetir, pero ya con una mentalidad diferente. Ahora era algo premeditado, y por propia iniciativa. Estábamos decididos. Sabíamos a lo que íbamos. Queríamos aprender. Queríamos probarnos a nosotros mismos. Empezábamos a entender que en Asambleas de Dios en España, contábamos con un potencial suficiente como para lanzarnos a la aventura de "las Misiones"... En aquel nuestro segundo viaje, fuimos acompañados por Juan Antonio López, un hombre experimentado, que junto con Scott, nos ayudaría a sentar las primeras bases de lo que podría ser un Departamento de Misiones.
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Aún recuerdo nuestros comentarios grabados en un vídeo, comentarios que algún día transcribiré... y donde hacemos comentarios y declaraciones, que pueden perfectamente entenderse como “proféticas” (el tiempo lo ha demostrado).
Regresamos de aquel segundo viaje a Malabo, convencidos de que era ya el tiempo de iniciar algo nuevo en España, era el momento de empezar a trabajar seriamente en Misiones. Decidimos volcar nuestros sentimientos, nuestras emociones, muestras rompedoras ideas, en la convención de las AADE... Finalmente, en 1992, la convención aprobó la creación del actual Departamento Nacional de Misiones.
En 1993, con la pequeña experiencia acumulada en los dos primeros años, pusimos en marcha nuestro primer proyecto propio, y para ser el primero, fue todo un reto: Viajamos a Rumania 42 participantes, en un triple proyecto, sanitario, evangelístico y de construcción.
Si entonces no sabíamos bien lo que estábamos haciendo, ni el alcance de nuestros tímidos comienzos, me atrevo a decir que tampoco ahora somos bien conscientes del alcance de nuestro trabajo y de nuestros actuales proyectos.
El futuro sin duda nos ha de sorprender nuevamente, y cuando lo haga, recordaré lo que ahora escribo. Ciertamente los caminos del Señor son inescrutables.
Desde aquel comienzo oficial en 1992, han pasado por el equipo de trabajo de este departamento, excelentes siervos de Dios: Hombres como Scott Smith, José Seisdedos, el Dr. José Ruiz Díaz, Juan Antonio López, José María Baena, Jony White, Esteban Muñoz de Morales, José María Romo, Gabriel Corradini, Consuelo Ortiz, Daniel Palma, y un servidor.
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Hermanos de otros países como Paul Calzada (Misiones AAD-Francia), y la documentación que nos cedieron otros Departamentos Misioneros (Francia, Argentina...) fueron de gran ayuda para nosotros.
Lo cierto es que hasta el día de hoy, y desde que el DEMADE comenzó su andadura, he trabajado ininterrumpidamente en el equipo de este Departamento. No ha sido fácil. Nunca pensé que hacer lo que hacemos, significaría tanto trabajo. Pero el trabajo nunca me ha asustado. Me asusta la posibilidad de fracasar, pero no el trabajo. Y sé que tendría motivos para tener miedo al fracaso, si estuviese yo haciendo mi propia obra, nuestras propias "geniales ideas misioneras".
Pero hemos aprendido paso a paso, que cuando hacemos aquello a lo que Dios en verdad nos guía, entonces no hay razón para temer el fracaso. Es Dios quien tiene su plan, y su plan no falla. Nosotros trabajamos en una estrategia que no es nuestra.
Sin lugar a dudas, todo esto me cambió la vida. Yo no sabía a lo que me conduciría aquel primer viaje a Guinea Ecuatorial.
Ninguno teníamos experiencia en nada de lo que estábamos haciendo en esos primeros años del DEMADE. Sin embargo, aún a pesar de nuestros fallos, Dios prosperaba el trabajo, la obra iba a delante, y las iglesias y pastores eran visitados por una nueva visión: "Levantar los ojos". Aquel fue el lema de un vídeo que sería distribuido a todas las iglesias para abrir nuestros ojos y nuestros corazones a la nueva dimensión de Dios para nuestras iglesias: Ya habíamos recibido mucha bendición del extranjero, y aunque con muchas necesidades aún sin suplir, y siendo un colectivo cristiano modesto en cuanto a medios, entendimos que era ya nuestra hora para comenzar nosotros a bendecir a otras naciones.
Otros proyectos misioneros seguirían cada año, y nuevos vídeo-reportajes darían buena cuenta de ellos a lo largo de las iglesias de nuestra denominación. Con cada proyecto, nuevas personas resultaban “encendidas” para enrolarse en las misiones, algunos como colaboradores, otros como promotores, otros como misioneros de corta estancia, y algunos, como misioneros dedicados a pleno tiempo.
Desde el comienzo entendimos que la promoción de las misiones en nuestras iglesias era un área en la cual debíamos concentrarnos de modo especial, usando todos los medios a nuestro alcance, informando con frecuencia, ofreciendo materiales y recursos atractivos, y haciéndonos oir…. Creo sinceramente que en Asambleas de Dios de España, Misiones se hacía notar, “estábamos ahí”, y era difícil  que alguien no supiera de nosotros, de nuestros proyectos, y de nuestros misioneros.
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Los años pasaban, la visión se extendía, y empezábamos a entender de verdad lo que era hacer misiones. Así, el trabajo comenzó a presionar... proyectos, contactos, cartas, publicaciones, stands y expositores, visitas a iglesias, seminarios, retiros... encuentros de todo tipo, jornadas misioneras, viajes de representación, contacto con otras agencias misioneras... representación en el extranjero, apertura al desafío musulmán, trabajo en la nueva Europa del este, Norte de África, Latinoamérica, proyectos de misión interna...
Un rápido desarrollo..... Ya no era un "departamento doméstico", sino un trabajo muy comprometedor, y sin vuelta atrás...
Podéis imaginar... allá por 1992, me vi obligado a comprarme mi primer ordenador. Luego vendría un Fax, y después otro ordenador, y luego un Teléfono móvil, y después otro... Luego Internet, y claro, otro ordenador, y después uno portátil... finalmente ADSL (he de confesar que todo esto lo suplió nuestro Dios, y no acarreó costes al DEMADE)
Sí amigos... aquel Departamento me había cambiado la vida... (pregunten a mi esposa...) y aún me la cambiaría más: Apoyado en Scott Smith, yo podía ser un buen "segundo de abordo"; Scott tenía buenas espaldas para cargar con todas las responsabilidades y las inconveniencias... él ya era misionero, tenía cierta experiencia, y mucha más sabiduría que yo. Pero los años pasaban, y un día llegó lo inevitable... me dijo que él “lo iba a dejar”. No lo decía de broma... y yo sabía que me podía caer encima la responsabilidad de liderar el DEMADE. Aquello me asustaba... la verdad, tenía pánico a asumir aquella responsabilidad.
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Durante más de un año presenté esta cuestión en mis oraciones al Señor. En un momento dado, un ministro de nuestras Asambleas me anunció una palabra profética de Dios para mí: "Tu serás columna sobre la que se apoyarán otras vigas". Posiblemente quien trajo la profecía, no sabía su significado, pero yo lo entendí con toda claridad. Mi tiempo había llegado. Dios se encargó de transformar mi pánico en entusiasmo, y en el momento de Dios, asumí la coordinación del DEMADE.
Ya en el año 95 enviamos nuestra primera misionera, Margarita Cabot, quien terminaría desarrollando un amplio ministerio de evangelismo y “rescate” entre los jóvenes de las calles y del mundo de las alcantarillas en Bucarest.
Nuestra segunda misionera, Agar, acababa de salir al norte de Africa en el 99 Desde  el año 93, manteníamos proyectos de apadrinamiento de niños en varias naciones del mundo. La cosa estaba en plena actividad y desarrollo. La gente comenzaba a preguntar por nosotros. Para algunos comenzábamos a ser un referente en materia de Misiones.
En un momento dado, comprendimos que nuestra mayoría de edad reclamaba comenzar a realizar un evento anual dedicado monográficamente a las Misiones. Así fue como decidimos iniciar nuestras primeras Jornadas Misioneras, en el año 2000, luego vinieron las 2as, y las 3as, y así cada año.
Con los años nuevos misioneros continuarían levantándose: El matrimonio Seth y Lupe, La familia Bel, Osvaldo y Yusi, Mª Carmen, y más adelante Geni.
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Lo cierto es que si miramos retrospectivamente, hasta hoy, en pleno 2007, hemos realizado numerosos proyectos de colaboración misionera, que han traído bendición a muchas iglesias, a muchos países, a muchos pobres y necesitados, a miles de damnificados en varias catástrofes... hemos contribuido a mejorar la vida de centenares de niños huérfanos, hemos ayudado a la preparación ministerial de cientos de pastores en varios países, hemos sanado cuerpos y almas, hemos llevado el evangelio de salvación a todos los rincones donde Dios nos ha llamado, se han levantado iglesias en 6 capitales del estado, se han constituido más de 80 comités misioneros en el seno de nuestras iglesias, hemos gestionado muchísimo dinero... hemos llegado a contagiar la visión a muchos pastores, a muchas iglesias... nuevos misioneros se han levantado, y han salido al campo de trabajo. Otros están preparándose para ello. La Escuela de Misiones inaugurada en el 2006, ha contribuido de manera decisiva para capacitar y aumentar una visión misionera realista y madura en muchos aspirantes a futuros misioneros.
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Es nuestro firme deseo que surjan más nuevos “llamados”, que nuestras iglesias comiencen a involucrares como nunca antes... no dando de lo que les sobra, sino dándose a sí mismas para la obra misionera, y dejando que Dios se ocupe de prosperarles en su ámbito como iglesia local (y sí que lo hace…)
Todo lo que resumidamente os he contado, supone un gran motivo de satisfacción para las Iglesias, y los creyentes de nuestras Asambleas de Dios, verdaderos artífices de todo esto. El DEMADE, ha sido el instrumento, el canal, la herramienta fiel. Pero el trabajo ha sido y será de todos. Desde luego, podemos parafrasear aquellas palabra del apóstol en 1ª Cor. 15: 10:  "...y su gracia no ha sido en vano para con nosotros, antes hemos trabajado más que... pero no nosotros, sino la gracia de Dios con nosotros".
Después de todo, hoy, yo ya no soy el mismo. No puedo serlo. Nada de esto fue premeditado. Yo nunca busqué esto... no imaginaba por qué caminos Dios iba a llevarnos, ni cuanto se me complicaría la vida, pero hoy, mi deseo es que al igual que Dios ha cambiado mi vida, mi trayectoria y mis expectativas, así lo haga con muchos otros pastores, sacándoles de sus iglesias de siempre, y enfocándoles al campo misionero, en tanto que ceden el espacio para pastores más jóvenes.
El DEMADE quiere enviar hombres y mujeres experimentados en el pastorado, a aquellos lugares que Dios tiene previstos en su sabia estrategia...
"Envía Señor obreros a tu mies, a España, y a las naciones"
Alfredo Gómez-Moneo                Coordinador DEMADE